Título: No me iré sin decirte adónde voyAutor: Laurent Gounelle
Páginas: 374
Publicado por: Planeta
Sinopsis: Alan es un joven que ha perdido el amor de su vida y las ganas de vivir. Cuando está a punto de saltar de la Torre Eiffel, un desconocido se le acerca para proponerle un experimento: seguir todo lo que le diga para crearse una nueva oportunidad de vida completa. Alan acepta y se embarcará en diferentes pruebas que lo conducirán a ser él mismo y libre en cada situación vital.
"-¿Mi primera tarea?
-Sí, tu primera misión, si lo prefieres. Lo que tendrás que hacer en espera de otras instrucciones.
-No estoy seguro de comprenderlo.
-Has visto cosas que, en cierta manera,se han grabado en ti y condicionan la forma en que ves el mundo, en que te comportas,tus relaciones con los demás, tus emociones... El resultado de todo ello es un verdadero desastre, hablando claramente. Te causa problemas y te hace desgraciado. Tu vida será mediocre mientras la vivas así, por lo que hay que obrar ciertos cambios.
Es necesario que vivas cierto número de experiencias que hagan evolucionar tu punto de vista, que te lleven a sobrepasar tus temores, tus dudas, tus angustias. ¿Sabes, Alan?, la vida es larga y aburrida cuando no la vivimos como nos gustaría."
Sumergiendo a los lectores en la mágica atmósfera de un verano parisino, No me iré sin decirte adónde voy es un extraordinario viaje a través de los sentimientos y las acciones que definen nuestra vida. Una novela certera, extraordinaria y optimista que te cambiará para siempre, basada en una extraordinaria historia real: la de todos nosotros.
Opinión: Cuando empecé a escribir en el blog mi propósito firme era el de hacer un cambio: resaltar a toda costa lo bueno de un libro, resaltando también sus fallos obviamente, pero siempre dejando en claro el por qué, de todas formas, valía la pena leerlo. Por supuesto, he visto como muchas veces eso no ha sido posible, porque ya se habrán encontrado ustedes con opiniones en las que les decía que X o Y libro escasamente podía ser leído; lo que si NUNCA me había pasado era encontrarme frente a frente con un libro que considerara inservible. En otras palabras, no había tenido el "placer" de leer algo que me causara tanto malestar.
Intentaré no explayarme demasiado porque se me saldrían hasta las tripas de todo lo que se me pasa por la cabeza al pensar en No me iré sin decirte adónde voy, así que, como pueden leer en la sinopsis del libro, trata sobre un hombre joven que es misteriosamente salvado por otro hombre misterioso (jaja) cuando está a punto de suicidarse y que dicho salvador lo "obliga" a realizar varias tareas para hacerle ver lo bonito y maravilloso de la vida. Ya me vuelven las náuseas.
Confieso que al principio tenía curiosidad por cómo sería llevada la idea, pero también confieso que antes de terminar el primer capítulo ya se me había quitado por completo. Es FATAL. No me lo creí ni por un segundo, y es más, ya desde ese pésimo inicio quería abandonarlo, pero la fuerza de voluntad pudo más. Y lo que yo no sabía era lo mucho que me iba a la mentar después.
El protagonista no se hace querer y la situación por la que está pasando está tan mal llevada que no hace sino empeorar las cosas. El autor exagera todo lo que quiere, y por más lógica que uno le ponga a todo no logra a comprender el por qué. Las tareas que "el salvador" le impone a su lacayo son inverosímiles; absolutamente irrealizables por una persona del común, o si no díganme ustedes ¿para qué alguien querría entrar a una panadería a regatear mil veces por algo y al final no comprar NI UN SOLO PAN? ¿Qué sentido tiene eso? Según yo, ninguno, pero según el autor y su libro, es una pequeña fórmula para lograr la felicidad. Cuéntame más( ͡° ͜ʖ ͡° ) .
No, no, no, no, no, no. Ya pasada la mitad del dichoso libro yo era consciente de que era un completo masoquista por seguir leyéndolo, pero bueno. Total, que si no me creí la historia en trescientas páginas no me iba a creer el as bajo la manga que el escritor tenía guardado: resulta que el salvador del protagonista resulta ser nada más ni nada menos que su papá perdido. Jajaja, es digno de telenovela, la verdad. Tal y como promete, el libro me enseñó una gran lección: nunca te autotortures leyéndome otra vez.
Lo odié, me dió sueño, luego lo odié más, y esta es la hora que no entiendo por qué habrá gente que lee este tipo de novelas. Si quisiera perder mi tiempo lo haría viendo televisión, que por lo menos me mata las neuronas sin darme cuenta tan rápido.
Ojalá el destino no me tenga preparada otra lectura en el futuro como esta, porque me mata. Y por si no es obvio todavía, yo los libros de este señor Gounelle no los quiero es pero ni volver a tocar nunca jamás en mi vida.
No sé por qué demonios gasté mi dinero en esto.
Merece:
Quisiera darle cero estrellas, pero eso sería como no calificarlo, ¿verdad?












