En esta
segunda parte del In My Mailbox de abril (
si quieren ver la primera parte, está por aquí) les mostraré el resto de los libros que llegaron a mí durante dicho mes,que, en su gran mayoría, los obtuve en la
Feria Internacional del Libro de Bogotá. No necesitando de más introducción, les dejo un vistazo de mis nuevos tesoros:
No me esperaba, para nada, encontrar tanta buena oferta de libros en las librerías independientes, ni mucho menos aún encontrarme con un lote ENORME de los libros de
Escalofríos. Como ya sabrán, yo los estoy intentando conseguir todos, pero únicamente
me traje cuatro títulos (Ya van 19!!!). También conseguí por fin
3 Deseos para el señor Pug, del cual ya tenía su otra parte; ya los leí y son muy chistosos y entrañables, de esos libros que a cualquiera le levantan el ánimo.
Los sufrimientos del joven Werther lo compré solamente porque tengo un libro pendiente que lo "spoilea" y eso no se lo voy a permitir JAMÁS.
En el stand de Ediciones SM había una promoción con ciertos libros,los cuales te podías llevar uno por $10.000, dos por $15.000, o tres por $20.000. Pues yo pasé, miré esos libros, y escogí dos, que eran
Cielo rojo y otro, pero no los tomé. Me di una vuelta mirando el resto de títulos y cuando volví... el otro libro no estaba. Me llené de rabia conmigo mismo por haber sido tan tonto, pero ya no había nada que hacer. Al final tomé
¿Dónde está papá? porque me recordaba mi época de lectura en la primaria y el sentimiento me pudo. De
Kevin Brooks ya tengo
Candy, que todavía no leo, pero su autor me causa cada vez más curiosidad, por lo cual terminé comprando
Martyn Pig. Es una historia "
juvenil" que me intrigó porque
trata sobre un chico que termina irremediablemente asesinando a su propio padre. Una de las muy gratas sorpresas que me traje a casa fue
Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay, premio Pulitzer de literatura del 2001 por el que solo pagué
tres dólares. Y la sorpresa fue todavía más grande cuando encontré que todavía tenía su precio original en la parte de atrás y... Dios, casi se me salen los ojos de ver semejante cifra en un libro.

Justo antes de que empezara la feria me enteré que una librería que suele traer mucho material en inglés había traído
Battle Royale apenas hacía unos días. Yo llevaba años esperando a ver si por azares del destino llegaba alguna copia en español al país, pero no, eso nunca pasó, y lo hubiera podido encargar por internet, a un precio que ni les cuento para que no se desmayen, así que no podía dejar pasar mi oportunidad de adquirirlo. Continuando con mi colección de las pocas sagas que tengo en mi haber lector, compré
Cántico de sangre,
el libro número 10 de las
Crónicas vampíricas de
Anne Rice; apenas voy por la lectura del 7, pero como costaba menos de la mitad, no lo podía dejar por ahí. Y hablando de sagas, he sucumbido a la tentación y ahora tengo en mi poder el primer libro de
Crónica del asesino de reyes, que es
El nombre del viento. Es curioso, pero tanto esta saga como
Canción de hielo y fuego han ido subiendo escalones en mi lista de prioridades.
Y ya para acabar, me sorprendí mucho de la cuota de
Gabriel García Márquez que me traje a casa. De los tres libros de su autoría que compré yo solo iba seguro de que sí o sí me haría con
El amor en los tiempos del cólera, que ya venía postergando su compra mucho rato, pero también encontré
El coronel no tiene quien le escriba y
Los funerales de la mamá grande literalmente
a precio de feria (o sea, muy baratos), y sé que no me arrepentiré de habérmelos traído.
Eso ha sido todo, otro año más, gracias a la FILBo.
Me alegra mucho ver que cada vez la feria crece más y más, y todavía me pone de mucho mejor humor ver que el público que va llegando está conformado en su mayoría por gente joven. En cuanto a mi opinión en general sobre ella, debo decir que me ha sorprendido. Creo que cada año la gran variedad de literatura que allí se encuentra va en aumento, y si bien las grandes editoriales lo promueven a su manera, son las librerías pequeñas, las independientes, las que se llevan mi total admiración. Me encontré con cosas nuevas, conocí historias de las que me enamoré a primera vista y también encontré fallos,pero nada supera la buena impresión que todo me dejó.
Y desde ya me embarga la emoción por saber qué nos deparará la versión del 2018 :D.